Marilyn Monster de Daniel Pérez Navarro

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Sigo a Daniel Pérez Navarro desde que le presenté en Semana Negra 14 maneras de describir la lluvia. Su prosa me impactó, su manera de contar me enamoró. Desde entonces, siempre le he leído y, cuando monté Cazador de ratas sabía que quería tenerle en la familia.

Lo cierto es que cuando me mandó Marilyn Monster, tuve que leer la novela dos veces. No tenía claro si no la entendía o no me gustaba. Pero no, ni una cosa ni la otra. Lo que me pasó es que le encontré mil escondites, mil maneras de sorprenderme y un universo tan nuevo que todo me deslumbraba. Así es Daniel Pérez Navarro, un mago de las palabras que te atrapa y te arrastra por el fango sin miramientos y te lo pone difícil porque te da libertad.

Ahora, cuando faltan tan sólo unos días para que Marilyn Monster llegue a las librerías a mí me hace tremendamente feliz anunciarla como quien anuncia la lluvia en mitad de la sequía.

Espero que disfrutéis de esta magnífica novela que, os lo advierto, no os dejará ser los mismos nunca más.

Una respuesta

  1. […] Marilyn Monster, que ha salido con Cazador de Ratas. En general cualquier cosa que haga Daniel Pérez Navarro nos pone los dientes largos (los de las tres cabezas) y nos hace babear. Arañas de Marte, de Guillem López, que ha editado Valdemar. Polybius, de Francisco J. Pérez, que ha editado Antipersona. Casi todo lo de Antipersona merece nuestra atención y envidia profunda. Nos habría encantado publicar Nos mienten, de Vaquerizo, Transcrepuscular, de Bueso (que tiene una pinta que dan ganas de llorar de emoción), Róndola, de Rhei (que es tan Pratchett que no sé cómo nos resistimos a robar todas las  copias de las librerías y decir que son nuestros), El legado de Prometeo, de Miguel «Astrónomo Real» Santander, La mirada extraña, de Felicidad Martínez… Podemos estar hasta mañana. Hay Grandes Obras en casi cualquiera de las editoriales independientes que nos rodean. Y es evidente que nos habría encantado publicarlas nosotros. Pero es una envidia sana, ¿eh? No consideramos que exista una competencia. O, al menos, no nos afecta. Tampoco entramos en juegos absurdos de egos editoriales. Nos gusta el trabajo bien hecho, venga de quien venga, y cuanto más haya, cuanto mejor sea el trabajo de los demás, más nos esforzaremos nosotros en mejorar el nuestro. […]

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