Desde hace unos años el escritor Alberto M. Caliani se adentró en nuestros anaqueles como lo hacen los buenos escritores: sin hacer demasiado ruido (y esto es difícil, dado el torrente de voz del ceutí), y, lo que es aún más raro, con una literatura que no necesitaba defensa porque sólo había que leerla.

Primero fue El secreto de Boca Verde; después, La Conspiración del rey muerto y, ahora, La iglesia, publicada  por nosotros. Alberto M. Caliani ha ido fraguando su manera de escribir como los antiguos herreros, sin desesperar, dando golpes certeros, calentando el acero y vuelta a empezar.

Ahora, podéis descubrir algo más sobre él.

 

¿Por qué escribes?

Me encanta contar historias y entretener a la gente. Nada más gratificante que el brillo en los ojos de un lector cuando te cuenta que se lo ha pasado en grande con alguna de tus obras, que se ha enamorado de tus personajes o que se ha visto atrapado por la historia. Escribir es algo que me hace muy feliz, me permite conocer a gente muy interesante y, lo más importante, me divierte horrores.

Te voy a hacer una pregunta que, igual te sorprende por obvia, pero parece no serlo tanto en los últimos tiempos: ¿leíste mucho antes de decidirte a escribir?

Mucho y de muchos géneros distintos, y creo que eso se deja ver en mi estilo. Además, empecé a leer muy pronto, a los tres años. Comencé con los clásicos tebeos, y luego alterné el cómic con la literatura convencional. He leído obras clásicas, aunque si he de ser sincero, no me marcaron demasiado, a excepción de Emilio Salgari y Julio Verne. Sí me cautivaron Kafka, Camus y Boris Vian. También me llamó la atención la ciencia ficción de Aldous Huxley y Frank Herbert. Fue durante el servicio militar cuando descubrí de forma tardía la obra de Tolkien y Michael Ende, lo que me hizo interesarme por la fantasía, aunque fue una moda intensa, pero pasajera, que solo ha logrado reactivar, en la actualidad, Andrzej Sapkowski, que es un puto genio. Lo que más he leído, durante todos estos años, ha sido terror y thriller. Este último género, si bien no es mi favorito a la hora de leer, sí lo es a la hora de escribir.

En tres novelas te has movido en tres géneros diferentes, ¿es porque no te sientes a gusto en ninguno?

Al contrario: me siento cómodo en todos los que he tocado hasta ahora. Si tengo una buena historia que contar, me da igual que sea de aventuras, ciencia ficción, histórico, de terror, humorístico, policiaco… Si considero que la red argumental que se teje en mi mente merece la pena convertirse en libro, me da igual lo que haya escrito antes. Eso sí: en todas mis obras hay una base de thriller que mezclo con otros géneros. Puedo avanzarte que mis próximos proyectos son una novela corta que mezcla el costumbrismo con lo sobrenatural, una novela negra con altas dosis de humor negro y un thriller que tocará temas bastante actuales y problemáticos, de forma dura y directa.

¿Qué es La iglesia?

Ahora que lleva unos meses a la venta, me he dado cuenta de que lo que pretendía ser un thriller sobrenatural ha sido interpretado por el público de maneras muy diferentes. Hay quien lo ve como una novela de terror de esas que asustan de verdad (tengo lectores que me han reconocido que no pueden leerlo cuando están solos en casa); otros la descubren como una obra coral de personajes enfrentados a un problema al que no saben ni cómo enfrentarse, ni cómo escapar; otros lo ven como una especie de horror lovecraftiano y, para algunos, un libro que incluso les ha hecho replantearse su fe o su ateísmo. La verdad es que estoy alucinando con las buenas críticas y que está recibiendo esta novela y con las diferentes interpretaciones que el público hace de la misma.

 

Portada de La iglesia

 

Cuando uno se pone a leer la novela tiene la sensación de que el proceso de documentación fue muy importante. ¿Qué porcentaje le das a la documentación en relación al éxito de una historia?

Curiosamente, «La iglesia» ha sido la novela que menos trabajo me ha dado a la hora de la documentación, ya que se desarrolla en la ciudad en la que nací y en época actual. Comparada con «El secreto de Boca Verde» (selva amazónica, Perú, Brasil, París, alta tecnología de telecomunicaciones, estrategia y tácticas militares, armamento, historia de Francisco de Orellana, etc.) o con «La conspiración del rey muerto» (siglo XVI, historia, legajos, documentos, armas de la época, visitas a archivos, barcos de vela, batallas históricas…), mi tercera novela ha sido la más fácil de las tres. Pero respondiendo a la pregunta: sí, para mí la documentación es absolutamente fundamental para cualquier obra, y le doy un porcentaje de importancia muy alto.

¿Qué estás leyendo ahora?

Estoy leyendo «Challenger», de Guillem López, pero con esto de la promoción de «La iglesia» y tantos viajes, voy a ritmo de tortuga. Me gustaría tener más tiempo para leer, pero me faltan horas al cabo del día.

¿Qué estás escribiendo?

En estos momentos, el esqueleto de un thriller que tocará temas muy sensibles. No puedo revelar mucho más por ahora, pero creo que a la gente le sorprenderá este nuevo cambio de registro. También avanzo algo: este proyecto no lo firmaré solo.

En un mundo en el que parece que ya no quedan lectores porque todos somos escritores, ¿qué le dirías a la gente que se queja de no encontrar editorial?

Eso de que existen más escritores que lectores me parece una exageración. Si no te mueves de tu casa y solo miras el Facebook, es lo que encontrarás: colegas por todas partes. Cuando vas a eventos literarios y a las ferias a vender al cliente final, te das cuenta de que quien compra libros —y más importante, quién los lee de verdad— son gente que no escribe.

¿Cuál crees que es tu fuerte como escritor?

Según mis lectores, lo mejor de mis novelas es el enganche que provocan, la velocidad a la que se leen y los personajes. Cuando escribo, parto de la premisa de que tengo que entretener al lector y, si consigo divertirle —incluso contándole un drama—, mejor.

Tu novela está situada en Ceuta, ciudad de la que eres originario, ¿es más fácil escribir sobre lo que se conoce? ¿Se puede escribir sobre lo que se desconoce?

Sí, a ambas respuestas. Escribir sobre lo que se conoce es un placer, y sobre lo que se desconoce un desafío. He aprendido muchísimo durante el proceso de documentación de mis diferentes novelas, e incluso documentándome para relatos, cosa que también hago.

¿Con qué frase resumirías tu novela?

Una historia capaz de transmitir muchas emociones diferentes, incluso antagónicas.

NO LEAS EL PRIMER CAPÍTULO, QUE TE LO LEA NUESTRO AUTOR.

Alberto M. Caliani responde
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