Y su despojo fue una muchedumbre

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Y su despojo fue muchedumbre es el retrato de la grandeza y también de la mezquindad del hombre, de la lucha por la dignidad, de la poca o mucha humanidad que nos queda. Un relato duro y tierno, apoyado por el que ya es un compañero habitual en su andadura por la novela gráfica, Iñaki Echeverría, un genio de la imagen que capta con certeza la esencia de los relatos.

Gabriela Cabezón Cámara llegó a la literatura desde el mejor periodismo, ese que pateaba las calles y miraba a víctimas y verdugos a la cara. El ejercicio de desmembramiento del ser humano que consigue Cabezón Cámara con este libro, transido de historias tan reales como terribles, hacen que el estómago se nos encoja y un pensamiento nos asalte: ¿de verdad somos despojos?

Con esa prosa, que la ha hecho ser aclamada como una de las voces femeninas más importantes de la literatura argentina, Gabriela Cabezón apunta, de nuevo, al corazón de todos nosotros y se hace palabra. Porque Gabi, como la conocemos sus amigos, no escribe, vive la palabra.


Gabriela Cabezón Cámara
  • Autora: Gabriela Cabezón Cámara
  • ISBN:
  • Presentación: Rústica con solapas
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Descripción

Gabriela Cabezón Cámara llegó a la literatura desde el mejor periodismo, ese que pateaba las calles y miraba a víctimas y verdugos a la cara. El ejercicio de desmembramiento del ser humano que consigue Cabezón Cámara con este libro, transido de historias tan reales como terribles, hacen que el estómago se nos encoja y un pensamiento nos asalte: ¿de verdad somos despojos?

Con esa prosa, que la ha hecho ser aclamada como una de las voces femeninas más importantes de la literatura argentina, Gabriela Cabezón apunta, de nuevo, al corazón de todos nosotros y se hace palabra. Porque Gabi, como la conocemos sus amigos, no escribe, vive la palabra.

Y su despojo fue muchedumbre es el retrato de la grandeza y también de la mezquindad del hombre, de la lucha por la dignidad, de la poca o mucha humanidad que nos queda. Un relato duro y tierno, apoyado por el que ya es un compañero habitual en su andadura por la novela gráfica, Iñaki Echeverría, un genio de la imagen que capta con certeza la esencia de los relatos.

Y su despojo fue una muchedumbre

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